Ezra Currier es un tatuador afincado en Toronto especializado en realismo Black and Grey. Actualmente, se centra sobre todo en obras de gran formato: mangas, piezas para piernas y composiciones complejas que combinan el realismo con la escultura clásica, la iconografía religiosa, los detalles arquitectónicos y los elementos gráficos.

Ezra llegó al tatuaje relativamente tarde, a los 29 años, y eligió quizá uno de los peores momentos posibles para empezar: su primera semana como aprendiz coincidió con el inicio de la pandemia. Aun así, habla de aquella época sin dramatismos innecesarios y con mucha ironía sobre sí mismo –igual que cuando habla de sus primeros trabajos, de cómo encontró su propio enfoque y de los inevitables «rituales de humillación» por los que pasa todo principiante.

En esta entrevista con iNKPPL, Ezzy habla de sus inicios en el sector, del trabajo en proyectos de gran formato, de los retos del realismo Black and Grey y de por qué, a veces, la parte más importante de un tatuaje es lo que decides no tatuar.

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Empecemos por antes de que te dedicaras al tatuaje. ¿A qué te dedicabas profesionalmente antes de cumplir 29 años y qué te hizo decidir finalmente que estabas dispuesto a dejar atrás aquella vida para tatuar?

–Antes de dedicarme al tatuaje, trabajaba como técnico de telecomunicaciones. Tanto el trabajo como el sueldo estaban bastante bien, pero con el tiempo me di cuenta de que necesitaba hacer algo más creativo. Hay un límite de veces que puedes explicarle a una persona de 80 años cómo cambiar de entrada con el mando del televisor antes de buscarte otra vocación.

Tatuador Ezra Currier

Tatuaje de manga completa de realismo en negro y gris de Ezra Currier

Has contado que dejaste el trabajo, vendiste todo lo que tenías y pasaste alrededor de un año y medio intentando encontrar un puesto de aprendiz. ¿Por qué estabas tan seguro de que valía la pena asumir semejante riesgo por el tatuaje?

–El simple hecho de que mi éxito o mi fracaso dependieran por completo de mí hacía que el riesgo valiera la pena. Además, mi primo me dejó quedarme en su sótano mientras estaba desempleado, así que vivía a cuerpo de rey.

«Lo bueno del tatuaje es que es un sector bastante meritocrático: si trabajas duro, acabarás teniendo éxito, sean cuales sean los retos a los que te enfrentes».

Estaba totalmente comprometido desde el principio, así que no perdí mucho tiempo preocupándome por lo que ocurriría si no salía bien. Pero, de no haber funcionado, probablemente seguiría en el sótano de mi primo. Gracias, Jeremy.

Ezra Currier, tatuador de Black and Grey

Tatuaje detallado de realismo en negro y gris de Ezra Currier

Un año y medio es mucho tiempo oyendo «no» o simplemente esperando una oportunidad. ¿Qué fue lo más difícil de encontrar un puesto de aprendiz? ¿Hubo algún momento en el que te plantearas seriamente abandonar?

–Probablemente, ese fue el aspecto más difícil al principio. Encontrar un puesto de aprendiz es complicado porque, aunque tengas talento, el estudio que te acoge no tiene ninguna garantía de que valga la pena arriesgarse contigo, y pasará mucho tiempo antes de que empieces a generarles ingresos.

Un estudio en particular me hizo una entrevista y, como parte del proceso, tuve que calcar 100 hojas de códigos de barras con la mayor precisión posible. Completar las 100 me habría llevado unas 40–50 horas. Cuando ya llevaba 80 hojas, me llamaron para decirme que no me habían aceptado como aprendiz. Probablemente fuera el código QR de un plátano o algo así. Todavía hoy sigo pensando en ello.

Ezra Currier, tatuador de Black and Grey

Tatuaje de pierna de realismo en negro y gris de Ezra Currier

Después, casi inmediatamente después de que por fin empezaras, la pandemia obligó a cerrar todo. ¿Qué recuerdas de aquella primera semana y cómo influyó en tu forma de aprender a tatuar el hecho de comenzar tu carrera en esas circunstancias?

–Que mi aprendizaje comenzara la semana en que empezó la COVID parecía una broma macabra. Al principio, todo el mundo pensaba que sería cosa de una o dos semanas, pero los confinamientos acabaron prolongándose de forma intermitente durante casi un año. Durante un tiempo, mi vida parecía uno de esos libros de Una serie de catastróficas desdichas.

Eso hacía casi imposible aprender, porque al principio de un aprendizaje no se tatúa de verdad. Íbamos al estudio durante unos días para calcar líneas sobre un papel enrollado alrededor de una botella de refresco de 2 L, y después no nos permitían volver hasta pasado un mes o más. Durante el primer año, probablemente solo hice 10–15 tatuajes de verdad sobre piel. No era el escenario ideal para empezar a adquirir experiencia.

Ezra Currier: «Cuando estás aprendiendo, cada tatuaje parece un ritual de humillación» - image 1

Tatuaje realista de manga completa en negro y gris por Ezra Currier

Ahora que lo ves con perspectiva, ¿crees que empezar durante un periodo tan inestable ralentizó tu desarrollo o te obligó a ser más independiente y deliberado como artista?

–Diría que, sin duda, ralentizó mi desarrollo. Cuando estás aprendiendo, cada tatuaje parece un ritual de humillación. Lo haces lo mejor que puedes, fracasas estrepitosamente y luego intentas hacerlo mejor la próxima vez.

«Cuando estás aprendiendo, cada tatuaje parece un ritual de humillación».

Ezra Currier: «Cuando estás aprendiendo, cada tatuaje parece un ritual de humillación» - image 2

Tatuaje de pierna completa de terror en Black and Grey, de Ezra Currier

¿Cuándo decidiste que querías dedicarte en serio al realismo Black and Grey? ¿Te atraía desde el principio o tu estilo fue surgiendo poco a poco con la práctica?

–Desde el principio me atrajo mucho la complejidad del realismo Black and Grey, pero cuando estás empezando aceptas prácticamente cualquier trabajo que te llegue. Acabo de recordar de golpe algunos brazaletes tribales que hice… ¿Existe el TEPT del aprendizaje?

Poco a poco fui decantándome por un estilo de realismo con sombreado suave, pero eso llega con el tiempo, y todavía siento que hay muchísimas cosas con las que quiero experimentar y que quiero cambiar.

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Tatuaje en negro y gris por Ezra Currier

Tu trabajo suele inspirarse en la escultura, la iconografía religiosa, las figuras clásicas y los temas monumentales. ¿Qué te atrae de este universo visual y qué hace que una imagen te resulte lo bastante interesante como para convertirla en un tatuaje?

–Me atraen mucho las imágenes clásicas del Renacimiento. Me fascina la idea de la mortalidad, y aquel arte exploraba precisamente esos mismos temas: el cielo y el infierno, el bien y el mal. Todo ello crea un equilibrio visual muy interesante, y creo que funciona bien en los tatuajes.

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Tatuaje realista de brazo completo en negro y gris por Ezra Currier

En varias de tus obras combinas figuras realistas con geometría, detalles arquitectónicos o elementos más gráficos. ¿Qué función cumplen esos elementos para ti? ¿Son principalmente recursos compositivos o forman parte de la identidad visual que estás desarrollando?

–Ante todo, intento encontrar ideas interesantes para crear buenas transiciones. Esa es, sin duda, la parte más difícil de diseñar un tatuaje: ¿cómo consigues que todas esas ideas distintas fluyan sobre una superficie 3D y, además, se integren en los puntos adecuados?

Hay muchos temas cuyas asociaciones ya están más o menos establecidas: rayos con Zeus, filigranas con estatuas, espinas con rosas. Puede resultar difícil encontrar ideas fuera de esas combinaciones que ya funcionan tan bien, pero esa es la parte divertida de cualquier proyecto nuevo: intentar encontrar un nuevo conjunto de ideas con las que experimentar.

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Tatuaje realista de manga completa en Black and Grey de Ezra Currier

Ahora trabajas en composiciones mucho más grandes. ¿Qué cambia, tanto en el aspecto técnico como en el creativo, cuando pasas de una pieza individual de realismo a una manga completa u otro proyecto de gran formato?

–Voy a parecer un disco rayado, pero, sin duda, lo que más me estresa de los proyectos de gran formato son las transiciones. Los retos varían mucho según la zona del cuerpo en la que se encuentre el proyecto. Por ejemplo, las transiciones en una pierna son mucho más visibles que en un brazo.

Quiero que el proyecto se adapte al cuerpo de mi cliente desde cualquier ángulo, y eso es muy difícil de conseguir. Un proyecto de gran formato requiere una enorme planificación y, aun así, es inevitable que algunas cosas no funcionen, por lo que también hay que ser flexible.

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Tatuaje de realismo Black and Grey de Ezra Currier

¿Qué parte del diseño dejas terminada antes de que llegue el cliente? ¿Te apoyas mucho en una plantilla preparada, modificas la composición directamente sobre el cuerpo o combinas varios métodos?

–Preparo todo el diseño de antemano, pero, por mucho que planifiques, no todo sale siempre bien, así que hago bastantes cambios sobre la marcha a lo largo del proyecto.

De hecho, suelo dibujar mucho con rotuladores en vez de usar plantillas. Así consigo mejores transiciones y puedo ajustar con exactitud la forma y el tamaño sin tener que pelearme con una impresora de plantillas. Además, me siento como un artista de verdad cuando dibujo unas nubes en el brazo de mi cliente con un Sharpie.

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Tatuador Ezra Currier

Una fotografía puede resultar increíble como referencia y, aun así, dar lugar a un mal tatuaje. ¿Qué buscas al seleccionar o crear referencias para el realismo Black and Grey, sobre todo en trabajos que deben conservar su legibilidad con el paso del tiempo?

–Siempre busco imágenes que tengan zonas muy claras de negro, piel sin tatuar y tonos medios. Si el tatuaje no se entiende desde una distancia de entre metro y medio y 1,8 metros, normalmente no uso esa referencia. Elegir la iluminación adecuada y dar a la pieza un tamaño suficientemente grande son los aspectos más importantes para que un tatuaje perdure.

«En la música blues hay un dicho según el cual lo importante es lo que no tocas, y con el tatuaje ocurre lo mismo: las zonas que no tatúas son muy importantes». 

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Tatuador Ezra Currier

¿Cuál ha sido el mayor avance técnico en tu trabajo durante los últimos años, algo sobre el realismo que ahora comprendes y que no entendías cuando empezaste?

– Desde el punto de vista técnico, creo que lo más importante es desarrollar la resistencia necesaria para mantener la paciencia. Pasas entre ocho y diez horas mirando los mismos quince centímetros de piel. 

«Te cansas y quizá quieras acelerar el proceso, pero los detalles llevan el tiempo que tienen que llevar».

Todavía me queda muchísimo por aprender. En realidad, nunca se acaba.

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Composición de tatuaje de realismo Black and Grey de Ezra Currier

Trabajas en Toronto, una de las ciudades más grandes e internacionales de Canadá. ¿Cómo ha influido trabajar allí en tu clientela, tu carrera y el tipo de proyectos que puedes aceptar?

–Toronto es una ciudad increíble para el arte y, realmente, uno de los mejores lugares para ser tatuador. Aquí la gente lleva muchos tatuajes y apuesta por piezas grandes. Si paseas por el centro, verás mangas completas por todas partes.

En los últimos dos años hemos visto una enorme afluencia de talento procedente de todo el mundo, así que hay mucha competencia por los clientes, pero eso es fantástico porque eleva el nivel de todos.

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Composición de tatuaje realista en Black and Grey de Ezra Currier

¿Las convenciones, las estancias como artista invitado y las oportunidades de trabajar junto a otros artistas han desempeñado hasta ahora un papel importante en tu desarrollo? ¿Hay alguna experiencia, logro o reconocimiento en particular que haya supuesto un punto de inflexión para ti?

–Aprender de otros artistas es fundamental para mí. Intento observar y analizar lo que hacen para ver si hay ideas que pueda incorporar a mi propio proceso. Cada uno tiene sus pequeños matices a la hora de trabajar, y está genial intentar tomar prestadas las mejores ideas.

Tatué en la primera edición de la Gods of Ink Tattoo Convention, y aquello me causó una enorme impresión. El nivel es increíble.

Creo que el logro del que más orgulloso me siento en el mundo del tatuaje es, sencillamente, haber superado mi aprendizaje y haber llegado al punto en el que la gente confía en mí para estos grandes proyectos. A veces todavía me cuesta creer que sea real cuando recuerdo que, durante el confinamiento, tatuaba unos pocos centímetros de números romanos a un cliente cada seis u ocho semanas.

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Tatuaje en Black and Grey de Ezra Currier

A los 29 años tomaste la decisión inusualmente radical de volver a empezar desde cero. Ahora que el tatuaje se ha convertido en tu profesión, ¿qué significa para ti el éxito hoy y qué quieres alcanzar a continuación como artista?

–Solo quiero seguir mejorando como artista. Intento dibujar todos los días, experimentar con nuevas ideas y asumir proyectos más grandes.

«Creo que, en cuanto piensas que ya lo sabes todo, estás perdido».

Quiero llevar mi obra en una dirección mucho más oscura, así que, para mí, el éxito consistirá simplemente en encontrar proyectos que me permitan expresar las ideas que tengo en mente.